A les niñes abusades, el crimen les detiene el tiempo. Les presenta una nueva manera de contar los minutos, horas, días, meses, y años. La evolución del derecho y muy especialmente de la psicología permitió que el tradicional almanaque de los victimarios, signado en esta materia por una impunidad prescriptiva que ofende, fuera reemplazado por el tiempo de las víctimas.


















