
La final de este domingo marca el cierre del Abierto de Estados Unidos más extraño e imprevisible, en la mayor cancha de tenis del mundo vacía por el coronavirus, con un nuevo nombre a inscribir en el palmarés de los Grand Slam: Dominic Thiem o Alexander Zverev.
El alemán tuvo un comienzo de partido muy firme e impuso su juego. Quebró el servicio de su rival en el tercer juego y se adelantó en el marcador. Casi sin fisuras logró cerrar el primer parcial a su favor por 6-2.
La tónica se repitió en el segundo parcial: Zverev quebró en el tercer juego y se encaminó hacia la concreción del set casi sin sobresaltos. De hecho, llegó a estar 5-1 y set point a favor. Sin embargo, en ese momento Thiem se despertó y tuvo un atisbo de reacción, pero no le alcanzó. Finalmente, el alemán se quedó con el set por 6-4.
Todo indicaba que Zverev se iba a quedar con una victoria fácil. Aún más cuando quebró de arranque y se puso en ventaja en el tercer set. Pero, de a poco, Thiem empezó a soltar su tenis y no solo recuperó el servicio perdido, sino que logró doblegar a su rival y revertir el parcial para cerrarlo 6-4 a su favor. El crecimiento del austriaco le dio tensión a un encuentro cuyo destino parecía estar escrito.

La previa:
El austriaco, segundo sembrado del torneo tras el descalificado Novak Djokovic, emerge como favorito pero el alemán ha desafiado con éxito la lógica y los precedentes hasta convertirse con 23 años en el finalista más joven de un ‘Major’ desde Djokovic en 2010.
“Cuando Zverev está dentro de su juego, es difícil de vencer. Pero esto le ha llevado mucho tiempo en los últimos partidos”, dijo a Eurosport Boris Becker, el último ganador alemán en Flushing Meadows en 1989.
Si Zverev pudo el viernes remontar por primera vez dos sets en contra ante el español Pablo Carreño, Thiem doblegó con mucha más facilidad de la esperada en tres mangas al ruso Daniil Medvedev, tercer sembrado y finalista del US Open de 2019.
“Voy a abordar este juego como los últimos seis. Desde que Djokovic salió del torneo, sabíamos que habría un nuevo ganador del Grand Slam (…) Pero solo me concentré en los jugadores que aún estaban en la carrera. Ahora solo queda ‘Sascha’, me voy a concentrar completamente en él”, dijo Thiem.
Para el austriaco, con 27 años recién cumplidos, será la cuarta final de su carrera y la segunda consecutiva después de caer en la del Abierto de Australia ante Djokovic a inicios de año. Anteriormente cayó ante Rafa Nadal en dos finales de Roland Garros en 2018 y 2019.
Se ha requerido de una lesión (Roger Federer fue operado de una rodilla), una pandemia (Nadal prefirió quedarse en Europa) y una descalificación difícil de imaginar (Djokovic dio un pelotazo accidental a una jueza de línea con el partido de octavos detenido) para que un jugador diferente al ‘Big Three’ levante un torneo de Grand Slam desde que lo logró el suizo Stan Wawrinka en el US Open de 2016.
“Es el mayor objetivo y también el mayor sueño de mi carrera tenística”, subrayó el Thiem, que el viernes bromeó con lo que haría si suma una nueva derrota. “Será a todo o nada (…) Si gano, tendré mi primera victoria, y si no, probablemente tendré que llamar a Andy Murray para saber cómo es estar 0-4”, bromeó Thiem sobre el escocés, que perdió sus cuatro primeras finales antes de levantar el US Open de 2012.
Sin importar quien triunfe el domingo, el US Open de 2020 tendrá al primer ganador de Grand Slam nacido en la década de 1990.
HORA: 20:00 GMT (17:00 ARG-URU / 16:00 CHI / 15:00 COL-PER-MEX)
TV: ESPN.
( AFP)
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