El 19 de abril de 1922, en las afueras de la ciudad bonaerense de Azul, el hacendado de origen irlandés Mateo Banks fue considerado por la justicia como el autor de ocho asesinatos -seis familiares y dos peones-. Condenado a reclusión perpetua, estuvo 27 años en el penal de Ushuaia. A poco de regresar a Buenos Aires, tuvo una muerte insólita.