Alexander de Croo y Pedro Sánchez visitan el Kibbutz de Beeri a J'lem. (Nicolas Maeterlinck/Belga/dpa)
Alexander de Croo y Pedro Sánchez visitan el Kibbutz de Beeri a J’lem. (Nicolas Maeterlinck/Belga/dpa) (Nicolas Maeterlinck/Belga/dpa/)

La visita de Pedro Sánchez a Israel y sus acusaciones a Benjamin Netanyahu por las muertes de palestinos civiles tienen sus consecuencias. El Gobierno israelí ha convocado tanto al embajador de España como el de Bélgica para una “dura conversación de reprimenda”. “Condenamos las falsas afirmaciones de los Primeros Ministros de España y Bélgica que están apoyando al terrorismo”, ha asegurado Eli Cohen, ministros de Asuntos Exteriores, en su cuenta de Twitter.

“Israel está actuando de acuerdo con el derecho internacional y luchando contra una organización terrorista asesina peor que ISIS que comete crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Reanudaremos los combates después del alto el fuego hasta la eliminación del gobierno de Hamás en la Franja de Gaza y la liberación de todos los secuestrados”, justifica.

La visita del jefe del Ejecutivo al paso de Rafah, junto al primer ministro belga, Alexander de Croo, no ha pasado desapercibida en Europa. Sánchez reconoció el derecho de autodefensa de Israel, pero fue muy tajante al afirmar que Israel “debe cumplir también con el derecho internacional, incluido el derecho internacional humanitario, en su respuesta”. Y este viernes ha ido más lejos al abrirse a que España reconozca de forma ulilateral el Estado de Palestina. “Es algo que merece la pena, que reviste la suficiente importancia y que la Unión Europea tenemos que hacer de forma conjunta. Pero si este no es el caso, España tomará sus propias decisiones”, ha espetado.

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