Los jugadores del Real Madrid celebran el gol de Rodrygo al Villarreal (EFE).
Los jugadores del Real Madrid celebran el gol de Rodrygo al Villarreal (EFE). (Daniel González/)

El fútbol del Real Madrid cuenta con una sintonía inédita hasta temporada, pero que se ha vuelto costumbre en lo que va de curso. El Hey Jude retumbaba en un Santiago Bernabéu que le robó el protagonismo al inglés durante los prolegómenos con la cubierta retráctil copando las miradas y tapando todas las rendijas para que ningún acorde de la canción de The Beatles se escapara. Y lo consiguió. Bellingham volvió a brillar. Abrió el camino con otro gol de delantero total y señaló el recorrido que siguieron Rodrygo, Brahim Díaz y Luka Modric, quien cerró la goleada ante un Villarreal superado en todo momento que sólo inquietó con el gol de Morales. Los blancos logran su 16º partido consecutivo sin perder y duerme en la cima de LaLiga.

El Villarreal fue el último equipo que asaltó el feudo blanco. Hace ocho meses y con Chukwueze en modo superhéroe. Ni él nigeriano ni la esencia de aquel equipo quedan en el actual submarino amarillo. Marcelino planteó un partido a la espera de que los estímulos se produjeran y acabó derivando en un choque en el que siempre fueron remolque de las circunstancias. Aún latía el incidente de Valverde y Baena en el párking del estadio en la visita del Villarreal la temporada pasada. Pero ese factor desapareció pronto, con la lesión del futbolista andaluz tras una entrada de Lucas Vázquez. Para entonces, el Real Madrid ya mandaba, otra vez, con Bellingham como protagonista.

Aterrizó en Madrid siendo un desconocido para quienes no siguieran la Bundesliga, pero el precio pagado por el Real Madrid -más de 100 millones de euros-, le dio la condición de fichaje del verano a un chico que tan solo tenía 19 años cuando se llevó a cabo la operación. El miedo escénico de jugar en el Santiago Bernabéu, la presión del precio de su fichaje, la exigencia de la camiseta del Real Madrid… nada ha podido frenar a un Bellingham que no deja de dar noches de gloria al público del Bernabéu que disfrutaba con su equipo hasta que Alaba les hizo contener la respiración.

Al verle en el suelo después de que se le retorciera la rodilla izquierda, Modric llamó a los médicos y se llevó las manos a la cabeza, un gesto que repitieron en cadena los que fueron acercándose y vieron las señales del austriaco. Con Militao también en la enfermería por otra lesión en la rodilla, los blancos se quedan solo con dos centrales sanos.

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