Una columna de personas fue llegando sin cesar hasta llenar la catedral anglicana de Ciudad del Cabo, el mismo lugar donde incansablemente el arzobispo predicó por una sociedad más justa e igualitaria. Participó la viuda del último presidente blanco del país, FW de Klerk, cuyo esposo también falleció recientemente, y el propio presidente Cyril Ramaphosa.