El funcionario sostuvo que dejó el cargo para proteger a su familia y negó las acusaciones en su contra. Karina Milei volvió a respaldarlo, mientras la oposición reclamó que avance la investigación judicial. Diego Santilli es el principal candidato para reemplazarlo.
Manuel Adorni renunció este sábado como jefe de Gabinete de Ministros, en medio de la investigación judicial sobre su patrimonio y de la presión creciente en el Congreso para que brindara explicaciones.
La salida fue anunciada mediante una extensa carta dirigida al presidente Javier Milei, publicada por Adorni en su cuenta de X después de una reunión en la Quinta de Olivos. En el texto confirmó que el mandatario aceptó su dimisión, luego de haber rechazado anteriores intentos de apartarse del Gobierno.
El ahora exfuncionario presentó la decisión como una consecuencia del desgaste personal sufrido durante los últimos meses y sostuvo que, “por primera vez”, estaba actuando en contra de los deseos presidenciales.
Adorni había llegado a la Jefatura de Gabinete en noviembre de 2025, luego de la salida de Guillermo Francos. Antes había sido vocero presidencial y una de las figuras más visibles de la administración libertaria desde el comienzo del mandato.
Qué dijo Adorni en su carta
El eje principal del comunicado fue una crítica directa a la cobertura periodística de las denuncias y de la investigación judicial.
Adorni afirmó que los cuestionamientos no se limitaron a su función pública, sino que alcanzaron a su esposa, sus hijos, familiares, amistades y personas de su entorno. Según explicó, decidió dejar el cargo para reducir esa exposición y preservar a sus afectos.
En varios tramos enumeró versiones que considera falsas, vinculadas con viajes, propiedades, vehículos, sociedades comerciales, operaciones con criptomonedas y supuestos gastos personales realizados con recursos estatales.
También rechazó haber cometido actos de corrupción y sostuvo que lo trataron de “delincuente y corrupto” sin que exista una condena ni un hecho ilícito probado en su contra.
El mensaje, sin embargo, no desarrolló una respuesta detallada a cada uno de los movimientos patrimoniales analizados en el expediente judicial. Adorni había admitido anteriormente que rectificó sus declaraciones juradas de 2023 y 2024 para incorporar alrededor de 500.000 dólares que no habían sido declarados.
El exjefe de Gabinete atribuyó ese dinero a ahorros e inversiones realizadas antes de ingresar al Gobierno y aseguró que demostrará en la Justicia que su patrimonio tiene un origen legítimo.
En la parte final de la carta ratificó su respaldo político a Milei, elogió a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y agradeció a los equipos que lo acompañaron durante su gestión.
“Cierro esta etapa”, expresó antes de señalar que se retiraba tranquilo y con la conciencia en paz.
Una salida después de semanas de presión
La renuncia se produjo luego de más de tres meses de cuestionamientos por propiedades, viajes, pagos en efectivo y diferencias entre sus ingresos declarados y sus gastos.
La investigación por presunto enriquecimiento ilícito continúa abierta y analiza documentación bancaria, tributaria y financiera. La dimisión no modifica el trámite de la causa ni supone una determinación sobre la culpabilidad o inocencia del exfuncionario.
Durante las últimas semanas, el conflicto también se había trasladado al Congreso. La oposición impulsó proyectos para interpelarlo y avanzar hacia una eventual moción de censura, contemplada por el artículo 101 de la Constitución Nacional.
El oficialismo y parte de sus aliados lograron evitar que esas iniciativas prosperaran en el recinto, pero el debate debía continuar el próximo miércoles en comisiones de Diputados y del Senado.
La salida de Adorni desactiva el objetivo inmediato de removerlo mediante ese procedimiento, aunque la oposición podrá sostener pedidos de informes y reclamos vinculados con su actuación como funcionario.
Hasta el viernes, Milei había reiterado públicamente que no lo desplazaría mientras no existiera una decisión judicial en su contra. El cambio de escenario se produjo tras el regreso del Presidente de España y una serie de reuniones del núcleo político del Gobierno.
El respaldo de Karina Milei y el silencio del Presidente
La primera reacción fuerte del oficialismo llegó de parte de Karina Milei, quien agradeció el trabajo de Adorni y volvió a defender su integridad.
La secretaria general de la Presidencia lo definió como una persona “íntegra, valiosa y muy querida” y sostuvo que atravesó junto con su familia una situación difícil e inmerecida.
El Presidente, en cambio, no publicó inicialmente un mensaje propio. Se limitó a compartir la carta de renuncia en sus redes sociales.
La senadora y jefa del bloque oficialista Patricia Bullrich eligió una fórmula más indirecta. Señaló que la confianza y la ética son elementos fundamentales para profundizar el cambio propuesto por el Gobierno, sin nombrar expresamente a Adorni.
La diferencia entre los mensajes fue leída como una señal de las tensiones internas que acompañaron la salida, aunque desde el oficialismo no se ofrecieron detalles sobre las discusiones que precedieron a la renuncia.
La oposición pidió que avance la Justicia
La Unión Cívica Radical sostuvo que la dimisión “debió producirse hace meses” y consideró incompatible la permanencia de Adorni con la responsabilidad institucional que ejercía.
El partido reclamó que la investigación avance sin presiones y permita esclarecer el crecimiento patrimonial del exjefe de Gabinete.
Desde la Coalición Cívica, el peronismo y otros sectores opositores también interpretaron la salida como resultado de la presión política, legislativa y judicial. Varios dirigentes remarcaron que la renuncia no debe poner fin al análisis del origen de los fondos investigados.
Otros mensajes tuvieron un tono irónico o celebratorio, pero el planteo coincidente fue que el expediente judicial debe continuar hasta determinar si existió alguna conducta delictiva.
Santilli, el nombre con mayor consenso
La salida abrió una nueva discusión dentro del Gobierno: quién conducirá el Gabinete en una etapa marcada por las negociaciones con gobernadores y la necesidad de construir mayorías parlamentarias.
El nombre que reúne mayor consenso es el del ministro del Interior, Diego Santilli. Su principal activo es la relación que construyó con los mandatarios provinciales, los bloques dialoguistas y los distintos sectores internos de La Libertad Avanza.
Santilli mantiene vínculos con Karina Milei, con el asesor presidencial Santiago Caputo y con Patricia Bullrich. Además, durante la crisis de Adorni asumió buena parte de las conversaciones destinadas a contener el avance opositor en el Congreso.
Su eventual designación concentraría en la Jefatura de Gabinete la negociación política con las provincias y el Parlamento. Todavía resta definir qué ocurriría con el Ministerio del Interior y si sus funciones serían absorbidas por otra área.
Otro nombre mencionado es el del canciller Pablo Quirno, quien regresó junto a Milei desde España. Sin embargo, desde su entorno señalaron que está concentrado en la política exterior y no habría manifestado interés en cambiar de función.
También aparece como alternativa el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, uno de los dirigentes de mayor confianza de Karina Milei. Su traslado obligaría al oficialismo a resolver una nueva conducción de la Cámara baja, en un momento de fuerte disputa legislativa.
Hasta el cierre de esta nota, la Casa Rosada no había difundido un comunicado oficial ni se había publicado el decreto con el nombramiento del reemplazante. Aunque distintas fuentes daban por encaminada la elección de Santilli, la decisión formal corresponde al Presidente.








