© Santiago Salimbeni / Greenpea

20 de octubre de 2026. – Frente a la mortandad de ejemplares de ballenas francas australes adultos, juveniles y ballenatos en las costas de Península Valdés y Puerto Madryn, la organización ambientalista Greenpeace manifestó su profunda preocupación por la fragilidad de los ecosistemas que habitan estos gigantes marinos, considerados Monumento Natural Nacional. La organización enfatizó que, más allá de la causa puntual que investigan los científicos, la especie atraviesa una crisis agravada por presiones humanas e industriales en el Mar Argentino. 

Las alarmas se encendieron tras registrarse un récord histórico de más de 340 crías muertas en los Golfos Nuevo y San José —lo que representa la pérdida de más del 70 por ciento de los ballenatos contabilizados en la temporada—, sumado al reciente varamiento de adultos y juveniles en Puerto Madryn. Actualmente, los científicos analizan como hipótesis principales una posible infección por bacteria marina en el caso de los ballenatos, y marea roja para los animales más grandes. 

Desde Greenpeace remarcaron que las ballenas, que buscan alimento y refugio en las aguas del Atlántico Sur, no pueden adaptarse al impacto destructivo de las actividades humanas y exigieron frenar la avanzada de proyectos nocivos en las rutas migratorias y de alimentación. “El Mar Argentino no puede ser transformado en una zona de sacrificio. Las autoridades deben garantizar la protección efectiva de estos ecosistemas críticos para resguardar a las ballenas y a la biodiversidad marina”, aseguró Matías Arrigazzi, licenciado en Ciencias Biológicas y especialista en biodiversidad de Greenpeace Argentina.

Greenpeace denuncia que la exploración sísmica y sus explosiones acústicas en el lecho marino para buscar hidrocarburos, el aumento del tráfico marítimo y el riesgo permanente de derrames petroleros offshore, entre otras amenazas, comprometen el bienestar del mar, las ballenas y toda la red trófica.

“Las ballenas son indicadores de la salud del ecosistema, por lo cual también es fundamental seguir contribuyendo en su estudio e investigación. Gracias a la ciencia, también esperamos saber qué impacto causa este evento a la población de ballenas y qué se necesita para favorecer su recuperación”, agregó Arrigazzi.