El gobierno de Mark Carney anunció represalias sobre productos estadounidenses por 27.600 millones de dólares canadienses, que comenzarán a regir el 8 de septiembre. Washington ya aplicó gravámenes del 50% a bienes canadienses y Trump amenazó con extender esa tasa a todos los autos, camionetas y autopartes desde enero.


La disputa comercial entre Estados Unidos y Canadá entró este martes en una nueva fase. El gobierno canadiense, encabezado por el primer ministro Mark Carney, anunció que aplicará aranceles adicionales de hasta el 50% sobre productos estadounidenses por 27.600 millones de dólares canadienses, en respuesta directa a los gravámenes impuestos por la administración de Donald Trump.

Las contramedidas comenzarán a regir el 8 de septiembre y alcanzarán más de 700 categorías de productos procedentes de Estados Unidos. Ottawa aseguró que responderá “dólar por dólar y tasa por tasa” a los aranceles estadounidenses que entraron en vigencia el sábado.

El nuevo paquete profundiza un enfrentamiento entre dos economías históricamente integradas y llega después del fracaso de negociaciones que, hasta hace pocos días, parecían encaminadas hacia un acuerdo.

Aranceles de hasta el 50%

Canadá aplicará tasas del 15%, 25% y 50%, dependiendo del producto alcanzado.

Entre los sectores incluidos figuran acero y aluminio, muebles, indumentaria, electrodomésticos, productos lácteos como quesos, pescados y mariscos, maquinaria agrícola, papel y celulosa, herramientas y productos electrónicos.

Los bienes estadounidenses alcanzados representan importaciones por 27.600 millones de dólares canadienses, equivalentes a alrededor de US$20.000 millones.

El ministro de Finanzas canadiense, François-Philippe Champagne, explicó que la intención es igualar las medidas adoptadas por Washington y proteger a trabajadores, productores y empresas locales frente al incremento de los costos provocado por la disputa.

El gobierno de Carney anunció además un paquete de 7.500 millones de dólares canadienses en asistencia para empresas y trabajadores afectados por los aranceles, que incluirá financiamiento para pequeñas y medianas compañías y mecanismos para sostener el flujo de fondos de sectores perjudicados.

Qué había hecho Estados Unidos

La respuesta canadiense llega después de que Estados Unidos pusiera en vigencia el 22 de agosto aranceles adicionales del 50% sobre bienes canadienses por un monto similar.

Trump había aprobado inicialmente las medidas en julio utilizando la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, una herramienta poco utilizada que permite imponer gravámenes frente a lo que Washington considere prácticas comerciales discriminatorias de otro país.

La Casa Blanca justificó la decisión por distintos conflictos comerciales con Canadá, entre ellos las condiciones de acceso al mercado para productos lácteos, bebidas alcohólicas y vehículos estadounidenses. Los nuevos gravámenes iban a comenzar el 19 de agosto, pero Trump los postergó durante tres días mientras continuaban las negociaciones.

Por entonces, el propio mandatario estadounidense había asegurado que las partes estaban cerca de alcanzar un entendimiento.

Ese acuerdo finalmente fracasó.

Un acuerdo que estuvo cerca

Las conversaciones habían avanzado sobre una reducción importante de los gravámenes.

Según los términos que estaban sobre la mesa, Estados Unidos habría reducido del 25% al 15% el principal arancel aplicado a automóviles y vehículos livianos canadienses, mientras los gravámenes sobre acero y aluminio bajarían del 50% al 25%.

Sin embargo, persistieron diferencias sobre distintos puntos, entre ellos el tratamiento que recibirían los camiones medianos y pesados, y las negociaciones terminaron quebrándose el viernes.

El gobierno canadiense sostuvo que las nuevas exigencias estadounidenses no representaban un acuerdo aceptable y decidió suspender las conversaciones antes que aceptar condiciones que, según Ottawa, perjudicarían sectores estratégicos de su economía.

Trump amenaza ahora con los autos

Lejos de cerrar la disputa, Trump elevó todavía más la presión.

El Presidente estadounidense amenazó con aplicar desde el 1° de enero de 2027 un arancel del 50% a todos los automóviles, camionetas y autopartes fabricados en Canadá que ingresen al mercado estadounidense.

El sector automotor es uno de los puntos más sensibles porque las cadenas de producción de ambos países están profundamente integradas: vehículos y componentes pueden atravesar varias veces la frontera durante el proceso de fabricación.

Por ese motivo, fabricantes y analistas advierten que una escalada podría afectar no solamente a las plantas canadienses, sino también incrementar los costos de producción de las automotrices estadounidenses y trasladarse al precio final de los vehículos.

Las acciones de distintas compañías vinculadas con la industria automotriz ya reaccionaron negativamente después de las amenazas de Trump.

Una relación comercial cada vez más deteriorada

Estados Unidos y Canadá mantienen uno de los vínculos comerciales más importantes y estrechos del mundo. Precisamente esa interdependencia aumenta los riesgos de una guerra arancelaria prolongada.

Las represalias anunciadas este martes se suman además a otros aranceles canadienses que ya estaban vigentes, entre ellos los aplicados previamente al sector automotor estadounidense.

La disputa también aumenta la incertidumbre alrededor del futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC/USMCA), cuya revisión ya venía atravesada por diferencias sobre automóviles, metales, agricultura y reglas de origen.

Por ahora quedó abierta una ventana de algo más de cuatro meses antes de que se materialice la amenaza más fuerte de Trump sobre el sector automotor.

Pero desde este martes el conflicto dejó de ser solamente una advertencia: Estados Unidos ya cobra nuevos aranceles del 50% y Canadá respondió con un paquete equivalente que comenzará a aplicarse el 8 de septiembre, en la mayor escalada reciente entre los dos socios norteamericanos.