Más allá del giro discursivo que atravesó uno de sus tramos más polémicos, la apertura de sesiones del Concejo de Representantes dejó también un balance de gestión, anuncios para el último año de mandato y una coincidencia llamativa entre los principales bloques opositores: la sensación de estar frente a un ciclo político que empieza a mostrar signos de agotamiento.
Esteban Avilés inauguró el período legislativo 2026-2027 con una extensa reivindicación de la denominada Gestión Comunitaria, repasó decisiones adoptadas desde 2011 y volvió a presentar el orden económico, la administración municipal de los servicios y la defensa del modelo urbano como pilares de su gobierno.
Entre los anuncios, el de mayor alcance fue la futura creación de un Plan Municipal de Regulación y Promoción Productiva para el Desarrollo, con el objetivo de diversificar una economía fuertemente dependiente del turismo. El esquema incluye la consolidación del Parque Tecnológico y el análisis de una eventual ampliación de la zona industrial para permitir nuevas radicaciones científicas, tecnológicas y productivas no contaminantes.
Avilés anticipó además un nuevo Régimen General de Habilitaciones, orientado a simplificar y digitalizar trámites comerciales según el nivel de riesgo de cada actividad. También retomó la propuesta para modificar el sistema de elección del defensor del Pueblo y su régimen de remuneraciones.
En el balance financiero, informó un superávit de casi 3.000 millones de pesos en 2025 y reivindicó el equilibrio fiscal como una característica histórica de su administración. También defendió la municipalización del agua y las cloacas, repasó inversiones en saneamiento y destacó la conformación de VCP Gas.
Pese al ingreso al último año de mandato antes de las elecciones de junio de 2027, no dio señales sobre una eventual nueva candidatura ni sobre una posible sucesión dentro de Carlos Paz Unido.
La oposición, en cambio, encontró un denominador común en la lectura del mensaje.
Daniel Ribetti sostuvo que el discurso “sonó a despedida” y cuestionó que gran parte estuviera dedicada a repartir responsabilidades por problemas acumulados durante los años de gobierno. Según su evaluación, “el 90% fueron culpas y el 10%, propuestas”, varias de ellas similares a iniciativas impulsadas previamente por las minorías.
Fernando Revello coincidió en que fue “mucho más un discurso de despedida que otra cosa” y reclamó una agenda renovada para el desarrollo económico, el empleo, la infraestructura y la modernización del Estado. Para el concejal, después de tantos años de gestión, los vecinos esperaban respuestas para el presente y propuestas para el futuro.
Carlos Quaranta habló directamente de “olor a final de época”. Consideró que Avilés continúa “anclado en el pasado” y cuestionó que la diversificación productiva aparezca recién ahora como prioridad, después de años de reclamos opositores. También contrapuso el balance oficial con una realidad marcada, según su visión, por impuestos altos, servicios deficientes y falta de obras básicas.
Pía Felpeto fue igualmente crítica y definió la exposición como un discurso “vacío de propuestas reales”, desconectado de los problemas cotidianos. Cuestionó el superávit frente al aumento de las tasas, las falencias en servicios y la falta de un programa de obras estructurales, y describió al oficialismo como un “modelo agotado”.
La apertura dejó así dos lecturas enfrentadas: Avilés presentó continuidad, orden y defensa de un modelo; la oposición vio desgaste, falta de renovación y señales de cierre de una etapa.
Con las elecciones municipales cada vez más cerca, esa disputa empezará a atravesar inevitablemente todo el último año de gestión.
Nota correspondiente a la edición n° 626 del periódico La Jornada, del 26 de agosto de 2026.













